sábado, 29 de noviembre de 2008

Pensamientos de fin de semana


Sobre la creatividad
Descartes desaprendió de golpe en un ataque de lucidez. Nosotros, los poetas, los poetas repito, estamos desaprendiendo día a día, poco a poco, verso a verso. Toda brizna de aire que respiramos conlleva una rebelión contra la forma establecida; un grito no pronunciado de palabra; un berrido del subconsciente que se debate sepultado bajo el tañer de falsas campanas. El adocenamiento está a la orden del día, todos repitiendo al compás lo que han dicho a través de los siglos unos y otros y otros y otros... Todo personajito es un ente engolado que se construye una casita de papel y plumas donde se diluye en su propio excremento pseudoartístico mezclado con aportaciones de Google, erigiéndose en portavoz de valores universales que sólo él vislumbra, o dedica su versatilidad a generar libritos de autoayuda que roban al prójimo el poco seso útil que les queda. De tarde en tarde surgen talentos creativos que en general se malogran seducidos por cantos de sirenas. El genio surrealista y su visión transformadora se inicia de hecho en la pobreza material y consecuentemente en la riqueza de ideas. Una vez se acaban los problemas económicos la creatividad desaparece tal y como llegó y se convierte en arte de talonario; política de componendas homotextuales donde priva el tú me das y yo te doy; absurdas levitaciones del ego y leves diarreas artísticas de pésimo —aunque apreciado— olor. La cagada del necio encumbrado, al ser expuesta normalmente en regios salones o cantada ante culos sentados en cómodos sillones de orejeras tipo Emmanuelle, seduce al sentido de la vista, aunque no al del olfato. Y en esas está el nuevo siglo… ¡Y lo que nos queda!

Antonio García Vargas